La estudiante de ingeniería en mecatrónica ha desarrollado, junto a su equipo, prototipos para ayudar a adultos mayores, para operaciones de rescate y hasta para la reforestación
Valeria Palacios Cruz, estudiante de ingeniería mecatrónica en la universidad Ceulver, logró ser seleccionada como finalista mundial en Labor Education 2025, otorgada por HP y T4 Education.
Conia es uno de los proyectos desarrollados por Valeria, de 19 años y, junto a un equipo, desarrolló este robot de servicio diseñado para apoyar a los adultos mayores.
“Conia fue utilizada en su primer prototipo como un asistente para personas de la tercera edad, ya que podía leer medicamentos y recetas, podía adaptarse a los entornos, es decir, que detectaba cuáles eran los objetos de peligro para estas personas y les mencionaba en qué posición o lugar estaban”, dijo.
También diseñó el dron Mantarraya, que es capaz de llevar carga pesada y está diseñado para operaciones de rescate. Ella se acercó al dron, desatornilló con una llave un par de seguros y procedió a extender las hélices y mostrar su funcionamiento.
“Básicamente, implementar la inteligencia artificial le daría el plus al proyecto, ya que podría detectar personas y también zonas de riesgo, en las cuales Mantarraya puede entrar en acción. Es tripulado, tiene una carga máxima de 200 kilos y el peso alrededor de 100 kilos el dron”, dijo.
En el armazón de Mantarraya se pueden observar las firmas del secretario de Economía, Marcelo Ebrard; el de Educación, Mario Delgado, y de la presidenta Claudia Sheinbaum.
El prototipo, de acuerdo con Valeria, es funcional y ha sido probado varias veces, pero hace falta hacer un vínculo con las instituciones u organizaciones como Bomberos o Protección Civil que se interesen en estos proyectos.
Sin embargo, no es el único dron que han desarrollado. Otros de los proyectos son para reforestar las zonas de más difícil acceso, justamente a través de esta tecnología, que les permite detectar cuáles son las zonas más dañadas.
“Adquirimos drones agrícolas y los modificamos para poder reforestar con mecanismos, más aparte la cámara, y para llegar a zonas de difícil acceso y pues básicamente lo que queríamos era reconocer las áreas más dañadas de cada ecosistema y que el dron fuera hacia ellos y tirar a las semillas”, explicó la joven.
Valeria también ha participado en otros proyectos como el desarrollo del Clean Water drone, que detecta y recolecta residuos flotantes en cuerpos de agua.
Este dron tuvo su inspiración en el sistema lagunar de Veracruz y en la zona de manglares, debido a que ella y sus compañeros observaron la gran cantidad de contaminación por plásticos, sobre todo, que suele haber y que en ocasiones es difícil de recoger.
Ella planea continuar mejorando estos proyectos y desarrollando algunos nuevos, aunque todavía no ha pensado en qué empresa le gustaría trabajar una vez que termine la universidad.
Será a principios de este mes cuando se sepa si Valeria es la ganadora de la Medalla Mundial de la Educación.
Fuente: Excelsior

